La invasión de los libros escritos con IA

Introducción
En un artículo previo escribí acerca del uso y del abuso de las inteligencias artificiales en la literatura. En esta entrada quisiera ser aún más crítico con el panorama tan desolador que ya tenemos y el caos infernal que auguramos soportar en los próximos años ante la rápida y deshonesta invasión de libros escritos por IA.
Voy a centrarme a ahondar en dos cuestiones íntimamente relacionadas:
- Las evidencias encontradas en los libros publicados.
- Las implicaciones morales y sociales de que se publiquen miles de libros creados con inteligencias artificiales cada día.
Un crimen desde la cubierta
Cuando observamos la cubierta de un libro escrito por IA, nos percatamos rápidamente de que la fuente del delito siempre comparte unos patrones comunes allá donde mora o busca penetrar.
Si aparece un rombo con forma de estrella situado en la esquina inferior derecha de la cubierta mostrada, ya sabemos que se trata del símbolo de la IA Gemini, de Google. También pueden verse otras marcas de agua, todas ellas similares, según la IA que las incruste sobre la imagen.
Aparte de esta señal inequívoca —y que considero moralmente obligatoria—, hay otros aspectos que «cantan» cuando estamos ante la cubierta de un libro hecha por IA: letras malformadas, frases de sintaxis dudosa, errores de concordancia, tildes gratuitas esparcidas como la sal, proporción de luces y sombras perfecta, granulado sin mácula, siluetas y contornos homogénenos, edificios y lugares sacados de almacenes de fotografías.
Cabe advertir que una cubierta creada por IA no implica que la obra de su interior también esté escrita por IA. No obstante, predispone a pensar mal; pues el autor que ama y valora su obra, siempre pretenderá que ésta luzca perfecta y única; no ilustrada bajo la misma apariencia que otras cientos de miles de cubiertas que una IA puede generar en cuestión de segundos.
De manera opuesta, diría que sí existe una correlación del 100 % entre la existencia de un texto escrito por IA y el hecho de que la cubierta también tenga un origen tan artificial como la impostada honestidad del autor. Si alguien escribe su texto a golpe de copiar y pegar la salida de su IA favorita, ¿cómo va a gastarse un céntimo en un ilustrador de carne y hueso?
Evidencias textuales de un libro escrito por IA
Reconocer el interior de un libro escrito por IA es tanto o más arduo que detectar imágenes creadas tras un ingenioso 'prompt'. El texto, al ser código común de todos los hablantes de un idioma determinado, no contiene marcas de agua ni señales visuales de su manipulación por una máquina ni por sus componentes de silicio.
Aun así, el lenguaje literario se distingue por unos matices que van más allá de unos puntos y de unas tildes bien puestas. Un autor humano se percata de aspectos como la redundancia, las incongruencias o la monotonía. Y, por si fuera poco, un escritor que se precie tiene una intencionalidad de por qué decide añadir tal narración, descripción o diálogo.
En novela, los textos escritos por IA son expositivos pero vacíos, apresurados pero frágiles, fragmentarios pero caóticos, enérgicos pero con un rumbo a ninguna parte. La voz del narrador es idéntica en cualquier género; el tono de los personajes no varía según la circunstancia. No existe el miedo o el enfado que no se limite a una acotación superficial que no se ajusta a cuanto se muestra.
Ni siquiera vale el consuelo de que mejorará un borrador o corregirá faltas ortográficas. En éste, mi propio sitio web, publiqué un ejemplo de cómo la IA destrozaba enteramente el primer capítulo de mi última novela juvenil.
La deshonestidad de publicar libros escritos con IA
El culmen del uso de la IA para escribir libros está en la deshonestidad de quienes los publican para ganar dinero. Y no solamente eso, sino que buscan ocultar, engañar y censurar a quienes se lo indiquen.
En Reddit he sido bloqueado por varios usuarios de esta misma calaña. Todos, con independencia de su edad, origen y género, tienen en común un ego desorbitado, un nihilismo infantil y la pretensión fabulosa de que la IA los conducirá al Olimpo de los escritores exitosos. Nada más lejos de la realidad.
A menudo, cuando a estos individuos se les recuerda el uso indebido de una IA, suelen acusar a los demás de «elitismo» o de actuar como un portero de discoteca. Otras veces, aducen a la hermeticidad del mundillo editorial para señalar que, si no emplean una IA, quedarán irremediablemente en desventaja.
Todas estas menciones son simples excusas. ¡Ya basta de atajos fáciles, por favor! No hay nada más «elitista» que autocomplacerse con un trabajo mediocre por tal de no querer aprender a escribir por uno mismo. Qué menos merecen los lectores que un libro bien escrito por un autor honrado. Es más, en plataformas como Amazon puede suspender tu cuenta si descubren que has usado IA y no lo indicas. Se considera fraude.
Perjuicios causados por los falsos escritores
Ningún crimen pasa sin causar un perjuicio ni ninguno debiera quedar exento de castigo. En este caso, la consecuencia mínima de dichas prácticas debiera ser el señalamiento y que sus textos generados nunca se mezclasen con obras originales y nacidas del ingenio humano.
No es justo para un pequeño autor autopublicado que la visibilidad de sus novelas, relatos, cuentos o poemas se vea eclipsada a cada instante por un aluvión incesante de palabras sin alma surgidas por la probabilidad de un 'token' entre millones de unidades de procesamiento.
No hay arte ni mérito en la IA. En este sentido, debo hacer hincapié en que las ideas no valen nada si no están desarrolladas. Esta premisa la entiende cualquiera que haya intentado escribir un libro con seriedad. Los falsos escritores suelen pensar que sus personajes, tramas y argumentos son, por sí mismos, una maravilla. Y, por ende, ven un 'prompt' la solución a su problema creativo. Estos falsarios creen que «cagan lingotes de oro», como leí una vez decir a un crítico. Y no es así. Lo que separa al escritor de quien no lo es reside en que decida trabajar dichas ideas y hacerlas realidad por su propia creatividad.
Conclusión
Hace unos pocos años no habría imaginado que se llegara a este panorama ni que cientos de autores tuviéramos que alzar la voz contra semejante atropello. Si ser escritor ya resulta desolador en el mundo hispano, aún más terrorífico resulta soportar el intrusismo profesional de gente que, en su mayoría, es inepta e incompetente.
Yo también podría haber empleado miles de excusas para recurrir a la IA o para justificar el haber abandonado mis novelas durante los 16 años que llevo escribiendo. Sin embargo, en vez de ello, supe aprender a base de errores y de palos hasta empezar a ver la luz como escritor en la actualidad.
Con mis réplicas busco señalar el elefante en la habitación: además de las razones éticas, las obras creadas por IA no llegan a ninguna parte porque los lectores y las editoriales, al menos por ahora, se dan cuenta rápido. E incluso aunque nadie lo descubriera, pasarían sin pena ni gloria; cual reflejo verdaderamente genuino de la micriocridad que subyace a estos «jinetes del prompt», un término que acuño sobre la marcha.
Siempre reitero lo mismo: hay que actuar con criterio, tanto por nosotros mismos como por el tiempo de los lectores y con el trabajo de otros autores.