Errores de los escritores principiantes a la hora de presentar sus obras

Introducción
Después de escribir, el objetivo esencial de un escritor es publicar. Puede ser en un sitio en línea (p. ej. Wattpad, Substack, Inkspired...), una editorial tradicional, una de coedición, una de impresión por demanda o de cualquier tipo. Cada medio exige una preparación y cumplir unas reglas de formato.
En esta entrada no busco indagar en los motivos que nos llevan a crear nuestras historias, sino lanzar una reflexión crítica hacia conductas y comportamientos ilógicos en que incurren muchos escritores principiantes a la hora de dar a conocer sus obras. Voy a resumir estos errores en tres puntos:
- Tener prisa por publicar.
- Enviar manuscritos sin revisión ni consultar las normas.
- Hacer preguntas estúpidas en los canales o cuentas de sellos editoriales.
1. Tener prisa por publicar
La mayoría de los escritores principiantes que sube o presenta su texto no busca, por desgracia, recibir críticas que los ayuden a mejorar sus habilidades. Lejos de ello, basta echar un vistazo a distintas redes sociales para encontrar aprendices obsesionados con el número de lectores o comentarios, y que piden consejos para mejorar su visibilidad sin cuestionarse primero la calidad de sus textos.
En un alarde de ingenuidad y vanagloria, el autor principiante suele sobrevalorar por mucho sus destrezas literarias. Y, por ello, llega tempranamente a la conclusión de que si no recibe la atención necesaria la culpa de ello está en el algoritmo de la plataforma, en el mal gusto de los lectores o en cualquier otra razón peregrina.
Perfeccionar el arte de la escritura lleva años, si no décadas. No se debe tener prisa por publicar una historia, relato, novela, poema, ensayo o lo que fuere. Antes que nada, hay que ser autocríticos con uno mismo. Este primer paso es lo que separa el escritor que nunca será publicado del que sí podría serlo.
2. Enviar manuscritos sin revisión ni consultar las normas
Siguiendo la recomendación del punto anterior, antes de enviar una novela a una editorial se debe evaluar la calidad de la obra de forma objetiva. ¿Tiene las suficientes correcciones? ¿Qué opinan quienes la han leído hasta ahora? ¿Qué fallos o debilidades podrían estar presentes?
Las editoriales y agencias son extremadamente selectivas. Enviar una novela en un estado «imperfecto» supone una pérdida de oportunidad para uno mismo y una injusticia para los pocos escritores que, por coincidencia en el tiempo, pierden la visibilidad de una novela que hayan estado más tiempo puliendo su obra que quienes se dedican a bombardearlas con el envío de manuscritos cuyo contenido adolece de toda clase de defectos.
Con esto no busco afirmar que la novela de un hipotético autor novel no lo merezca, únicamente pretendo destacar una realidad editorial: las editoriales están saturadas de basura porque cada quien que escribe un «libro» suele pensar automáticamente que ya tiene la calidad suficiente para ser publicado y no es así en el 99% de los casos.
Tras chocarse con los muros de la realidad, un gran número de autores principiantes opta por la autopublicación o incluso terminan estafados por supuestas editoriales que les dicen exactamente cuanto quieren oír.
3. Hacer preguntas estúpidas en los canales o cuentas de sellos editoriales
Suena un poco feo, pero se trata de una dura realidad. Por motivos que no comprendo, ni nunca entenderé, hay quienes utilizan la opción de comentarios en publicaciones de Instagram, TikTok o blogs diversos de distintos sellos editoriales o empresas afines para preguntar cosas sin sentido.
¿Que hay un premio anunciado, con unas bases claras y un formulario? «¿Para qué leerlo?», pensará nuestro buen escritor. «Será más útil, provechoso y lógico dejar un comentario entre 10.673 ya presentes para preguntar si puedo participar si soy de tal país, si soy menor de edad, si escribo tal género, si existe un límite de palabras o cualquier cosa especificada en negrita, mayúscula, subrayada y repetida hasta la extenuación en un PDF enlazado o adjunto.
¿Cómo puede haber supuestos escritores sin capacidad de lectura y atención? ¿Por qué se unen a un coro o a cámaras de eco que reflejan, de antemano, una incapacidad de emplear su raciocinio? Para mí, sucesos cotidianos como éste se vuelven más misteriosos que los ovnis o las conspiraciones acerca de los Illuminati.
Conclusión
Escribir es muy, muy difícil; publicar y tener éxito lo es incluso más en un mercado hipersaturado y con una competencia extrema de obras excelentes (por su calidad) y comerciales (por su atracción visceral). Y si no bastara con ello, el escritor hispanohablante no solamente compite con quienes escriben en su lengua; sino con el monopolio cultural del mercado anglosajón, un tema del que nadie suele hablar.
No existe ninguna regla mágica para cumplir nuestros sueños de publicar y de que nuestras obras lleguen a buen puerto. Sin embargo, quien desee conseguirlo debe poner todo de su parte, en lugar de convertirse en una persona alejada de la realidad y del sentido común.