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El ansia por publicar

Fuente: https://pixabay.com/photos/woman-alone-crowd-sad-depressed-2666433/

Introducción

La experiencia de cada persona es única y, en cualquier arte, esta máxima alcanza unas cotas difíciles de imaginar. No obstante, todos los creadores compartimos un espíritu creador que, en muchas ocasiones, se convierte en un apetito por deslumbrar a otros. En esta entrada quisiera exponer una reflexión sobre cómo las ganas de mostrar nuestro trabajo, o de recibir una recompensa emocional en forma de buenas críticas, puede perjudicar al autor y a su obra.

Un impulso prematuro por publicar

A todos nos ocurre que, cuando empezamos a aprender acerca de una materia, llega un momento en que dominamos las bases o fundamentos hasta el punto de hacernos pensar que ya contamos con un conocimiento exhaustivo o casi definitivo. Este sesgo, muy bien estudiado en psicología como el efecto Dunning-Kruger, viene a reflejar un optimismo innato que nos lleva a sobreestimar la calidad de nuestras obras.

De este modo, casi a diario, es posible encontrar usuarios en redes sociales que preguntan dónde publicar sus cuentos, relatos, novelas o poemas sin tan siquiera revisar la ortografía. En otras ocasiones, aparecen escritores noveles indignados por el hecho de que sus historias no están recibiendo la atención que ellos consideran justa. Y, en casos extremos, hay incluso quienes tomas las estadísticas proporcionadas por las distintas plataformas para darse una palmadita en la espalda y presumir con arrogancia sobre supuestos miles de lectores y éxitos internacionales.

La mente humana es maravillosa, desde luego.

Pon los pies en la tierra antes de publicar

Justo cuando yo recién iniciaba mis andanzas en la escritura, pensaba que mi novela estaría lista a un nivel publicable por una editorial en cuestión de meses. Huelga señalar lo equivocado que estaba; pues tardé nada más y nada menos que 16 años en desarrollar una novela que alcanzara los estándares editoriales.

Conforme un autor practica, escribe y desarrolla sus historias —acompañado de buenas lecturas— va percatándose de que hay aspectos muy mejorables en sus escritos y lo que resulta más duro: que le queda todavía un largo camino por recorrer. No hay una solución mágica ni atajos fáciles. Y, no la IA tampoco sirve.

Las consecuencias de publicar antes de tiempo

Las prisas y esa ansiedad por «demostrarle al mundo» nuestras habilidades juegan en nuestra contra. Si un autor publica su obra antes de que esté pulida, ya fuere en lugares como Wattpad o mediante la autopublicación en Amazon, se encontrará con un golpe de realidad: su creación será una más entre cientos de miles de escritos mediocres, con faltas de ortografía y errores gramaticales, sin trama, repletos de clichés y de personajes planos; y, en épocas recientes, con párrafos o capítulos enteros creados por inteligencias artificiales.

No se debe caer en los mismos errores que miles de personas. Hacer lo que hacen los demás no significa ser inteligente, sino tonto. No se trata de que nuestra obra no merezca la pena, o de un exceso de prudencia o de vergüenza —como algunos arguyen—, en absoluto. Lo difícil no radica en maquetar, en pagarle a una editorial de autopublicación o en crear una portada; la dificultad reside en hacerlo de forma profesional y en desarrollar una obra que realmente destaque por méritos propios.

Conclusión

Convertirse en escritor es, en resumidas cuentas, una tarea titánica equiparable con la de ser artista o músico. Requiere décadas de trabajo continuado; horas de soledad y de reflexión. Habrá momentos de alegría y otros de tristeza; de motivación y de desgana. Así funciona cualquier acción que precise de un gran esfuerzo mental.

Hay quienes, según afirman, se conforman con escribir algo sin dedicarle demasiado esfuerzo porque no tienen objetivos a largo plazo. Incluso si uno no aspira a «vivir de la escritura», no existe ninguna situación hipotética en que presentar textos poco trabajados sea positivo para el autor. Cuando un escritor decide publicar su obra antes de tiempo, tira por la borda el esfuerzo invertido y puede llegar a creerse, erróneamente, que no sirve para ello.

Históricamente, las prisas han sido una de las causas principales de «sensación de fracaso» entre los escritores. Ahora, a ello se les unen la inmediatez del mundo moderno y el avance de las inteligencias artificiales hasta causar un verdadero golpe en la moral y las expectativas de quienes sueñan con publicar algún día una obra maestra.

¿Mi consejo? Tómate tu tiempo, consulta con profesionales y mantén la cabeza fría.